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5. Anarquismo, amor libre y malthusianismo

"La mujer es nuestra propiedad, nosotros no somos la suya". Código napoleónico 1804

Los orígenes ideológicos de los movimientos feministas del siglo XIX están en la filosofía de la Ilustración (concepto de razón, educación, progreso, derecho, natural); el librepensamiento, la masonería, la filosofía de la Revolución Francesa, el protestantismo liberal y el socialismo utópico.
A lo anterior se añadieron circunstancias políticas, económicas y sociales que discriminaron a la mujer y favorecieron la revuelta feminista.
La Revolución industrial y la urbanización modificaron profundamente los modos de vida y de trabajo, lo que llevó a importantes cambios familiares y sociales.
Las mujeres con el desarrollo de la Modernidad empiezan a quedarse solas en casa atendiendo a los niños y a los ancianos, y empiezan a formar parte de los grupos marginados, al ser excluidas de la participación en la vida política, económica y cultural.
Hegel y muchos otros intelectuales y políticos de entonces, negaban la posibilidad de que las mujeres accedieran a tales espacios, advirtiendo que significaría la ruina.

“El varón representa la objetividad y universalidad del conocimiento, mientras que la mujer encarna la subjetividad y la individualidad, dominada por el sentimiento. Por ello, en las relaciones con el mundo exterior, el primero supone la fuerza y la actividad, y la segunda, la debilidad y la pasividad”. J.F. Hegel, Filosofía del derecho

Entonces se presenta una gran discriminación de las mujeres en lo político: no podían votar ni ocupar puestos públicos: no podían tener propiedades, transferían al marido los bienes heredados, no podían dedicarse al comercio, tener negocio propio, ejercer muchas profesiones, abrir una cuenta corriente o aspirar a un crédito.
Las leyes en lo civil y lo penal las trataban siempre como menores de edad.
También discriminaban a las mujeres en la enseñanza, sobre todo superior.
Esto no quiere decir que no hubiera mujeres que influyeron en el siglo XIX, pero quizá su papel más importante fue la creación y conservación de una vida familiar fuerte y estable, y la educación de los hijos.

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5.1. Anarquismo y "amor libre"

El término amor libre, también conocido como unión libre, nace a finales del siglo XIX y forma parte de la ideología del anarquismo, aunque también tuvo defensores anteriores y posteriores que no se identifican con esta ideología. Según esta concepción, las relaciones sentimentales y/o sexuales no necesitan ningún permiso o autorización expresa del Estado, ni ningún compromiso religioso. También puede referirse a la defensa del derecho de las personas a la libre elección en el amor o en la sexualidad, y se asocia también con el derecho de las personas a elegir a su pareja sin distinción de orientación sexual.
En la actualidad se puede encontrar en sectores libertarios a favor de la libre elección en las relaciones amorosas y sexuales. Históricamente se lo puede encontrar desde concepciones liberales, marxistas, anarquistas, feministas, socialistas y otros. Se lo ha asociado más recientemente como característica dentro de la contracultura de los años 1950 y años 1960 especialmente por la Generación Beat y el movimiento hippie.
Esta concepción choca totalmente con la estructura del Derecho civil, es decir con el matrimonio, porque se considera que éste no es otra cosa que un contrato que se realiza para establecer derechos y obligaciones; pero el amor libre rechaza esta figura jurídica.
El amor libre ha llegado a confundirse muchas veces con la ausencia de cualquier responsabilidad o compromiso en el amor y en las relaciones sexuales. Lo que se enfatiza en las diferentes concepciones es que las relaciones amorosas y/o sexuales deben ser libres pero a la vez responsables y el amor libre designa una forma de convivencia voluntaria basada en el afecto y el respeto mutuos, ya se trate de una relación a corto o a largo plazo. El encuentro sexual ocasional, siempre que sea consensuado y responsable también puede encajar dentro de esta visión.
Consideremos una visión anarquista sobre el tema:

Contra el matrimonio por compulsión hemos levantado la bandera de la unión libre. Estamos convencidos de que al abolir el matrimonio religioso, civil y jurídico, restauramos la vida, la realidad y la moralidad del matrimonio natural basado exclusivamente sobre el respeto humano y la libertad de dos personas: un hombre y una mujer que se aman. Estamos convencidos de que al reconocer la libertad de ambos cónyuges a separarse cuando lo deseen, sin necesidad de pedir el permiso de nadie para ello - y al negar de la misma forma la necesidad de cualquier permiso para unirse en matrimonio, y rechazar en general la interferencia de cualquier autoridad en esta unión - los unimos más el uno al otro. Y estamos convencidos también, de que cuando ya no exista entre nosotros el poder coercitivo del Estado para forzar a los individuos, asociaciones, comunas, provincias y regiones a convivir en contra de su voluntad, habrá entre todos una unión mucho más estrecha, una unidad más viva, real y poderosa que la impuesta por el aplastante poder estatal. Mijaíl Bakunin, La mujer, el matrimonio y la familia

Por otro lado el amor libre ha sido identificado erróneamente con la promiscuidad. Este prejuicio ha existido desde el siglo XIX cuando era defendido por liberales, anarquistas y marxistas y gente dentro de la bohemia o círculos artísticos de vanguardia. Recientemente este prejuicio ha sido renovado asociado con la consigna del movimiento hippie del amor libre y los comportamientos que se le han asociaron a los hippies en el imaginario popular aunque haya habido y hay gente dentro de ese movimiento que no es promiscua. Por otro lado el amor libre tampoco niega la opción personal de comportamientos que pudieran ser vistos como de promiscuidad siempre que la persona que entre en ese comportamiento tenga sus contactos con otras personas dentro de marcos del respeto a la libre elección de los otros.
Las concepciones revolucionarias enmarcaban al amor libre como algo necesario dentro del cambio social de diversas formas. Las posiciones de amor libre han sido especialmente defendidas dentro del anarquismo y el marxismo por mujeres feministas aunque también por muchos hombres. Esto no debe dejar de tomar en cuenta como personas más conservadoras dentro de estos movimientos tenían los prejuicios de que el amor libre implicaba promiscuidad o distracción de las actividades revolucionarias por dejarse llevar por los instintos así como por el riesgo de olvidar que la lucha primordial era la de clases y la económica. Dentro del anarquismo se puede destacar los ensayos y la acción de mujeres anarquistas como Emma Goldman y dentro del marxismo están los escritos de Alexandra Kollontai quien fuera una importante dirigente dentro del Partido Bolchevique cuando asumió el poder del estado en la naciente Unión Soviética.
Esta concepción de las relaciones amorosas tuvo cierta influencia sobre la generación beat, en los años 1950, y sobre el movimiento hippie así como en algunos círculos el concepto de amor libre se ha llegado a asociar principalmente a los hippies aunque éste haya existido desde hace mucho tiempo antes. Igualmente fue desarrollado por el feminismo de fines del siglo XIX y principios del siglo XX y retomado por el movimiento feminista en la década de los sesenta. También esto ocurrió en sectores de los movimientos a favor de los derechos de los gays, lesbianas, transgéneros y bisexuales. En el siglo XIX fueron influenciales en las visiones sobre el amor libre los escritos de personas gay como el socialista Edward Carpenter así como los del anarquista escocés John Henry Mackay los cuales defendían especialmente las relaciones amorosas y sexuales entre parejas del mismo sexo. En forma más reciente está la defensa del amor libre y de las relaciones entre personas del mismo sexo por parte de Allen Ginsberg, icono de la Generación Beat y del movimiento hippie y así también simpatizante del anarquismo y de la Nueva Izquierda de los años 1960 y figura importante dentro de la defensa de los derechos LGBT en el siglo XX en EEUU.

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5.2. Emma Goldman y el "amor libre"

Emma Goldman (27 de junio de 1869 – 14 de mayo de 1940) fue una célebre anarquista de origen lituano conocida por sus escritos y sus manifiestos radicales, libertarios y feministas, fue una de las pioneras en la lucha por la emancipación de la mujer y por la exaltación del amor libre.
Emigró a los Estados Unidos cuando contaba 16 años donde trabajó como obrera textil y se unió al movimiento socialista libertario. En 1919 fue expulsada de EE.UU y deportada a Rusia. Vivió durante unos años en Europa, allí escribió su autobiografía y diversas obras.
El amor libre que predica Emma Goldman no es igual al amor promiscuo. Lo más natural que tiene un ser humano es su sexualidad, por eso todo tipo de organización social es anti-natural, porque la naturaleza no conoce de organizaciones para darle paso a los mecanismos auto-reproductivos más fluidos y perfectos que el hombre pueda imaginar. Toda institución diseñada para controlar la espontaneidad de la naturaleza está condenada al fracaso o a la destrucción de la naturaleza misma. Y en esa dirección no hay nada más libre que el amor.
La propuesta del amor libre hecha por los anarquistas tiene que ver particularmente con la más sencilla, y al mismo tiempo la más complicada de las escogencias que hace cualquier ser humano en cualquier parte del mundo, en todo momento; nos referimos a la pareja con quien desea unirse, o al amigo o amiga con quien quisiera compartir sus más profundos y acendrados ensueños.
Curiosamente, en las relaciones que Emma Goldman tuvo con algunos de sus camaradas de lucha, las peleas y desacuerdos por celos amargaban el posible proyecto de vida que pudiera haber construido con ellos. A Johan Most lo agredió en público con un látigo, en un arrebato de cólera, porque el dirigente alemán se había dedicado desde su revista a difamar a Alexander Berkman, compañero de Emma en prisión, acusado de conspiración para asesinar a un empresario cuyos guardaespaldas habían ultimado a tiros a nueve trabajadores en huelga.
El amor libre, como lo entendían Emma y sus camaradas, tenía que ser una fuerza, un conjunto de acciones mediante las cuales las personas involucradas fueran capaces de liberarse mutuamente, jamás podía ser una actitud contemplativa, solo reflexiva y racionalista. Para que en realidad terminara siendo una fuerza incontrolable, el amor libre debería ser libre amor, es decir un sentimiento, una emoción capaz de remover todos los obstáculos imaginables que se pudieran poner en su camino, como hubiera hecho Emma para apoyar en todo momento, en las buenas y en las malas, a su entrañable compañero Sasha Berkman.
Resulta entonces muy difícil entender eso que Emma llamaba amor libre, si nos limitamos a definirlo únicamente a partir de sus aristas sexuales o pasionales. Ella confiesa con mucha insistencia, en su correspondencia, en sus discursos y en algunos de sus ensayos, la urgencia de que el amor libre sea visto de esa manera y no de otra. Es decir que, para Emma Goldman el amor libre no se expresa sólo a través de la cantidad de amantes que una persona pueda haber tenido en su vida, sino en virtud de la riqueza emocional, que esa persona en particular, a la que se le han dado todos nuestros sueños y esperanzas, es capaz de producir en el proyecto general de nuestra existencia.

EMMA GOLDMAN Y LA “MUJER NUEVA”

Emma Goldman es una pensadora visionaria y de una considerable potencia premonitoria, pues muchas de sus ideas y de sus propuestas de los años veintes y treintas serían todavía motivo de discusión y conflicto en los años ochentas y noventas. Para ella era imposible una sociedad libre y verdaderamente humana, si el estado iba a seguir en control de los aspectos fundamentales del desarrollo de una persona. Sobre todo cuando se trataba de las mujeres. A este respecto podemos agrupar las ideas de Goldman en tres grandes temas:
El matrimonio.
Los niños.
El aborto.
Siempre creyó que el matrimonio era una desgracia, no sólo para las mujeres sino también para los hombres. Para ella, no existía ninguna relación posible entre el matrimonio y el amor. Su razonamiento partía de la base de que aquella institución estaba concebida para sacrificar a las mujeres en el altar de la maternidad, y para estrangular toda posibilidad de independencia y de creatividad personal en ellas. El matrimonio había sido ideado por los dos grandes monstruos de la sociedad contemporánea: el estado y la religión. Solamente cuando los hombres y las mujeres entendieran al fin que una pareja debía unirse con el único propósito de crecer juntos en todos los terrenos posibles, sería posible remontar los objetivos sórdidos para los cuales la sociedad burguesa había inventado el matrimonio.
El cuido de la prole y las atenciones a la perentoriedad sexual de la pareja, en este caso del varón, parecían ser los fundamentos sobre los cuales reposaba la idea del matrimonio. La reproducción de la fuerza de trabajo, de los soldados y de los empleados que necesitaba la maquinaria estatal, hacía que la labor maternal de la mujer adquiriera un sentido casi heroico. En este caso, el matrimonio estaba más que justificado. Sobre todo cuando la religión encontraba en los instintos naturales de los seres humanos algo asqueroso y repugnante. A la mujer en particular, le estaba vedado el disfrute pleno de su cuerpo, pues no le pertenecía ni a su compañero, ya que en última instancia quien decidía el propósito de la maternidad era el estado. El varón por su lado, era cómplice con el estado de la expoliación que se hacía con el cuerpo de la mujer. En este asunto la conspiración no podía ser más completa. El aborto, de esta manera, tendría que ser prohibido de forma rotunda, pues contradecía los basamentos éticos de la tradición judeo-crisitiana, los cuales indicaban que el propósito esencial para el cual las mujeres habían venido al mundo era para ser madres.
En muchas ocasiones Emma Goldman tuvo que ser sacada de los salones de conferencias y de algunos "mítines" acompañada por la policía, pues sus puntos de vista resultaban intolerables para la "sociedad puritana" como ella la llamaba. Promover y defender el aborto, significaba indicarle al estado burgués que el cuerpo le pertenecía a las mujeres y que podían hacer con él lo que les viniera en gana. Era decirle al pueblo culto y civilizado que traer hijos al mundo, educarlos y atenderlos como verdaderos seres humanos, implicaba sustancialmente la toma de una decisión consciente y responsable por parte de la pareja o de la persona interesada en dicho proyecto, no del estado o de alguna iglesia que predicara la maternidad como una función al servicio de la sociedad civil.
Cuando Emma Goldman habló de la "mujer nueva", siempre nos invitó a ver más allá de lo que nos tienen acostumbrados los procedimientos convencionales para analizar y comprender el papel la mujer en la sociedad civil. Ella creía que la lucha por la liberación del amor, los sentimientos y las emociones, pasaba por la destrucción del estado. Su lucha incondicional por la más absoluta y total libertad, en materia de derechos civiles, sexuales, culturales y personales llegó a veces a profundidades que muchos intelectuales anarquistas de la época no lograron comprender en su totalidad.
Con frecuencia se opuso a que las mujeres se entregaran tanto en la conquista del derecho a votar. La dedicación y la pasión que se había puesto en esta batalla, decía ella, no era proporcional a los resultados que se esperaba obtener. Las sufragistas le parecían damas de la buena sociedad creyendo que con la obtención del voto, podrían superar a los hombres y mejorar la sociedad y la civilización ahí donde ellos habían fallado tan estrepitosamente durante los últimos dos mil quinientos años. Las obsesiones parlamentaristas le parecían ridículas e inútiles, ya procedieran de hombres o mujeres por igual35.
El sufragismo le parecía estéril si con él no venía una modificación sustancial en el sitio ocupado por las mujeres en la sociedad burguesa. El voto sólo les permitiría hermanarse con los hombres en la explotación salarial de que éstos eran víctimas, sin cambiar o eliminar en el fondo la verdadera raíz de aquella: la sociedad capitalista y el estado burgués. La emancipación de las mujeres en estos casos evocaba para Emma Goldman, un ajuste en la situación civil que dejaba intactas la humillación, la mercantilización y la opresión de que habían sido objeto por siglos. El voto no cambiaba para nada dicho panorama.
En la nueva sociedad que soñaban Emma Goldman y muchos otros anarquistas como ella, la mujer nueva sería capaz de tomar sus propias decisiones, concernieran éstas a su vida personal o civil. Sus elecciones sexuales vendrían motivadas por una perfecta salud espiritual y física donde sólo fueran válidos el amor y el placer. La maternidad en este caso, sería también una elección libremente escogida. Ni el estado ni la religión decidirían sobre un asunto que pertenecería a la más absoluta y responsable libertad personal.

ANARQUISMO Y ROMANTICISMO: EMMA GOLDMAN Y EL AMOR LIBRE.
El amor libre que predica Emma Goldman no es igual al amor promiscuo. Lo más natural que tiene un ser humano es su sexualidad, por eso todo tipo de organización social es anti-natural, porque la naturaleza no conoce de organizaciones para darle paso a los mecanismos auto-reproductivos más fluidos y perfectos que el hombre pueda imaginar. Toda institución diseñada para controlar la espontaneidad de la naturaleza está condenada al fracaso o a la destrucción de la naturaleza misma. Y en esa dirección no hay nada más libre que el amor.

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5.3. Algunos anarquistas malthusianos

Henri Gauche (a) René Chaughi 1870-1926

Anarquista francés de segunda fila que utilizó los nombres de batalla René Chaughi y Henri Chaughi. Nacido en París el 7 de febrero de 1870, en la comodidad de una familia burguesa, se sintió fascinado a los veinte años por los ideales libertarios, a los que se entregó como activista y propagador periodista (publicó uno de sus primeros artículos en noviembre de 1893, en la Revue anarchiste, sobre Pauli Pallas). Colaboró luego en La Révolte, de Jean Grave, y en La Plume, revista de arte y literatura. Preocupado por el ocasional recrudecimiento de las leyes burguesas francesas que buscaban la represión del anarquismo, decidió huir en 1894 a Bélgica y los Países Bajos para evitar enfrentarse a la policía (en su número de febrero de ese año, La Revue Libertaire informa, en efecto, del registro que la autoridad creyó necesario realizar en su domicilio). En 1895, de vuelta en París, inició una fructífera y continuada colaboración en Les Temps Nouveaux, publicación que también ayudó a financiar. Sensible ante la situación de la hembra humana publicó en 1898 el opusculito Immoralité du mariage (en las ediciones del Libertaire) y en 1900 el folletito La Femme esclave (por el «Groupe de propagande communiste-anarchiste» de Les Temps Nouveaux, París 1900). En 1899 apareció publicado su breve texto Los tres cómplices. Estas tres obritas fueron reeditadas varias veces a lo largo de la primera mitad del siglo XX. En 1914, al iniciarse la guerra mundial, convencido por los argumentos de Grave y de Kropotkin –Manifiesto de los 16– partió como voluntario hacia el frente (para defender los intereses del Estado francés en la gran guerra, por supuesto), aunque en 1916 creyó haber cometido entonces un grave error teórico y práctico. Sobrevivió todavía diez años más, hasta que el 19 de julio de 1926 falleció en su residencia de Elancourt (Isla de Francia).
Quizá por la ventaja inherente a su brevedad y la temática feminista, al menos sus breves textos Inmoralidad del matrimonio y La mujer esclava estaban ya traducidos al español y publicados en Barcelona en 1907, en la Biblioteca de la revista neomalthusiana Salud y Fuerza (ocupan los números 10 y 14 respectivamente de esa colección), que impulsaba el anarquista español Luís Bulffi, logrando difusión por las repúblicas americanas de habla española, gracias a la estructura de agentes y representantes que Salud y Fuerza mantenía entonces en Argentina, Uruguay, Chile, Brasil, Perú, Cuba y los Estados Unidos del Norte de América.

Luis Bulffi de Quintana 1867-19??

Anarquista español, nacido en Bilbao en 1867, activo propagador de las doctrinas neomalthusianas en las naciones de lengua española, editor de la revista y editorial Salud y Fuerza y responsable entre nosotros de la política de huelga de vientres, que logró privar a la hispanidad de considerable cantidad de mujeres y hombres, para beneficio de los inductores de tales planes, al servicio de los intereses y de los siempre fracasados planes imperiales de Francia, y que no logró, por supuesto, los ingenuos y utópicos objetivos que creían pretender: dejar sin soldados los ejércitos, sin proletarios las explotadoras empresas burguesas y sin prostitutas los lupanares... pero logrando reducir algo, de paso, la masa crítica potencialmente revolucionaria.

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5.4. Mosen Harman y la lucha contra el matrimonio

Lucifer the Lightbearer (Lucifer el portador de luz) era un diario anarquista de corte individualista y protofeminista publicado por Moses Harman a finales siglo XIX y principios del siglo XX. Producido originalmente por una rama local de la Liga Liberal Nacional con el nombre de Valley Falls Liberal (1880-1883), Harman cambió el título después de asumir de forma exclusiva la dirección editorial en 1883.
La misión de Lucifer era, según Harman, “ayudar a la mujer a romper las cadenas que por eras la han limitado al estante de la ley artificial, espiritual, económica, industrial, social y especialmente sexual; pensamos que sólo hasta que la mujer despierte el sentido de su propia responsabilidad en todas las líneas del esfuerzo humano, y especialmente en las líneas de su campo especial, el de la reproducción de la raza, será poco cualquier adelanto genuino hacia una civilización más alta y verdadera.” El nombre fue elegido porque “Lucifer, el nombre antiguo de la estrella de la mañana, ahora llamado Venus, nos parece un apodo singular para un diario cuya misión es traer la luz a los que habitan en la oscuridad.”
En febrero de 1887, arrestaron a los redactores y a los editores de Lucifer después de que el diario fuera procesado por la Ley Comstock por la publicación de una carta que condenaba el sexo forzado dentro de la unión matrimonial, que el autor identificó como violación, la Ley Comstock prohibía específicamente la discusión sobre la violación marital. Un fiscal de distrito de Topeka eventualmente no dio lugar a las 216 acusaciones.
En febrero de 1890, arrestaron a Harman, para ese tiempo el productor único de Lucifer, otra vez por cargos resultado de un artículo similar escrito por un médico de Nueva York. Como resultado de los cargos originales, Harman pasaría grandes temporadas de los seis años siguientes en prisión. En 1896, Lucifer se mudó a Chicago; sin embargo, el hostigamiento legal continuó. El servicio postal de Estados Unidos incautó y destruyó los ejemplares de numerosas diarios y, en mayo de 1905, la juez Sara Crist Campbell ordenó su arresto y Harman fue condenado otra vez por la distribución de dos artículos -“La pregunta sobre la paternidad” y “Más pensamientos en sexología”. Condenado a un año de trabajo forzado, la salud del redactor de 75 años se deterioró grandemente.
Después de 24 años de producción, la publicación Lucifer cesó en 1907 y fue convertida en la más académica Diario Americano de Eugenesia.

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5.5. Karl Marx y el malthusianismo

Es digno de mención, sin embargo, que algunos de los grandes "campeones de los pobres" eligieron no implicarse. Karl Marx, por ejemplo, quién había insultado y ridiculizado el "parson de Malthus" como "despreciable" y como un "desvergonzado adulador de las clases imperantes", también fracasó al apoyar la lucha de las mujeres de clase trabajadora para la anticoncepción. Aparentemente, Marx percibió y rechazó el "teorema sumamente triste" implicado en el ensayo original de Malthus como un ataque contra el socialismo. No obstante, al mismo tiempo, también rehusó a considerar el escape práctico de su teorema propuesto por los neomaltusianos. Esta negativa doble de todo llamada "maltusiana" continuó luego siendo la característica de la doctrina comunista hasta bastante recientemente. Sólo en nuestro tiempo algunos países comunistas, especialmente la República Popular de China, empezaron una campaña enérgica del control de la población.
Si Marx, Engels y otros defensores de la clase obrera dejaran de apoyar el movimiento del control de la natalidad, otros agentes del cambio social serían menos renuentes. Bajo la influencia de tales psiquiatras del siglo XIX como Morel, y Charcot, empezaron a creer en la degeneración hereditaria y guiados por eugenesistas como Galton, exigieron medidas prácticas para eliminarla. El resultado fue, entre otras cosas, un programa de esterilización obligatoria de seres "inferiores" físicos, mentales y sociales. En 1907, el estado norteamericano de Indiana aprobó, por primera vez en el mundo, la ley de esterilización obligatoria, otros estados, y de hecho otros países, como la Alemania nazi, siguieron, y por lo tanto, la puerta se abrió al gran abuso gubernamental (persecución 1977). En el incluso apoyo financiero gubernamental de los Estados Unidos a la esterilización "voluntaria" condujo a abusos, porque las mujeres pobres e incluso las niñas adolescentes a menudo fueron presionadas o engañadas dando consentimiento a doctores racistas o codiciosos.

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